¿Hay una relación lineal entre
síntoma neurológico y síntoma neuropsicológico?, ¿puede localizarse ambos
en el cerebro por igual?
El síntoma neurológico y síntoma neuropsicológico;
sostienen una relación complementaria, la cual es importante a la hora de
realizar evaluaciones o diagnósticos objetivos y precisos de un paciente y su
caso clínico. Ya que la información que se obtiene de un síntoma neurológico
(por diferentes alteraciones neurológicas) permite analizar y comprender como
dichos síntomas afectan al sujeto (paciente). A demás es importante tener en
cuenta que a diferencia del síntoma neuropsicologico, el síntoma neurológico,
puede ser localizado en un área específica y casi predecible del cerebro;
mientras que el síntoma neuropsicologico, es complejo al depender de todo un
sistema funcional y no puede ser localizado en una parte concreta del cerebro. Al
depender de todo un conjunto funcional, el síntoma neuropsicologico deber ser
analizado de forma especial y única para cada caso clínico.
Principales
factores que influyen en el rendimiento o función cognitiva
Los principales factores que influyen
en el rendimiento o función cognitiva, son en primera medida el aprendizaje a
lo largo de toda la vida y el contexto sociocultural único de cada sujeto; ya
que estos dos factores son inseparables del ser humano. Otros factores que
cumplen un papel importante para la función cognitiva son todas y cada una de
las estructuras cerebrales que aporta su factor cognitivo de forma jerarquizada
y especifica, sosteniendo una relación con las áreas corticales y
subcorticales, las cuales se organizan de forma objetiva gracias al proceso
sociocultural en el que esta inmerso el sujeto, conformando de esta manera un
sistema funcional responsable de la actividad cognitiva.
¿Qué datos de interés para la evaluación cognitiva puede aportar la exploración
neurológica
La entrada de información al cerebro
mas conocida como Input, se puede
explorar neurológicamente, gracias a las vías de entrada; estas vías son los
pares craneales, unas pequeñas raíces nerviosas que salen del sistema nervioso
central y del encéfalo, encargándose de recoger las Aferencias sensitivas de
la cabeza, cara; al igual que se encargan de las Eferencia o
salida/respuesta (output) como lo serían, las conductas motoras. Finalmente los
pares craneales deben ser considerados como aquellas vías que forman parte de
los sistemas aferentes y eferentes, importantes para el desarrollo de la
actividad cognitiva, es decir para el procesamiento de la información que viene
del medio externo. Los pares craneales, forman una especie de puente entre el
aprendizaje, la comunicación, el lenguaje, expresiones faciales, la ejecución
motora y el procesamiento de la información que procede del medio externo y que
enriquece los sistemas cognitivos.
La exploración neurológica, aporta a la evaluación
cognitiva fundamentalmente dos aspectos importantes; la valoración del nivel de
conciencia y la evaluación del estado mental del sujeto; ya que son
estos procesos, los que repercuten de forma directa sobre la cognición y su
funcionamiento. La poca o nula capacidad para mantener los niveles de alerta y
de atención, al igual que el sueño; son algunos de los efectos que pueden
impedir una evaluación cognitiva y los cuales sostienen una relación estrecha
con los aspectos mencionados anteriormente. Sin embargo es necesario mencionar
que la exploración neurológica, aporta datos también de interés para la
valoración cognitiva como: la exploración del sistema motor (fuerza, masa, tono
muscular), exploraciones de la sensibilidad (superficial y profunda), exploración
de los reflejos y la capacidad para mantener la postura y marcha adecuada
Asimismo, en la investigación
neurológica de la motricidad, se tiene en cuenta dentro de la evaluación, aspectos
como: los reflejos, la fuerza, la masa y el tono del sistema muscular.
Las estructuras encefálicas que tienen
relación con la coordinación motora, son por un lado las áreas corticales
motoras y por otro los núcleos grises subcorticales, los cuales se encargan de
la actividad motora; aun que la exploración neurológica, nos aporta la
intervención del lóbulo frontal en el inicio y control de la motricidad. Sin
embargo es necesario mencionar la existencia de las vías especificas motoras,
como lo son; la vía piramidal o corticomedular, el fascículo geniculado, vía
corticomedular y vía extrapiramidal.
Para indagar sobre estado funcional
del sistema somatosensorial o sensitivo se debe tener en cuenta, los siguientes
aspectos:
-
La sensibilidad exteroceptiva (térmica, dolorosa, presión) la
sensibilidad protopática y epicrítica.
-
La sensibilidad especifica (auditiva, olfativa, visual).
-
La sensibilidad propioceptiva general (inconsciente, consciente).
-
La sensibilidad especial (sistema vestibular)
-
La sensibilidad interoceptiva general (vísceras, vasos sanguíneos,
glándulas).
-
La sensibilidad especial (vía gustativa).
Ejemplos de alteraciones neuropsicológicas exploradas a través del
sistema somatosensorial...
Algunas de las alteraciones neuropsicológicas que
se pueden conocer gracias a la exploración del sistema somatosensorial son: la agnosia digital, la cual forma
parte del síndrome de Gerstmann al igual que la desorientación
derecha-izquierda, acalculia, agrafia y síndrome angular izquierdo; en la
agnosia digital podemos encontrar problemas o dificultades en la denominación
de los dedos, en el reconocimiento.
Finalmente, se debe entender por Gnosias, el
análisis de toda la información que llegan al cerebro por medio de los sentidos
y cumple con el importante papel del reconocimiento; por ejemplo: objetos,
colores, forma, sabores. los aspectos fundamentales de las gnosias son:
-
Gnosias
Visuales: estas gnosias permite reconocer los dibujos, objetos, colores,
rostros y conceptos topográficos.
-
Gnosias
auditivas: admite reconocer sonidos, melodías, tonos e identificar ritmos.
-
Gnosias
somatosensoriales: este tipo de gnosias permite el reconocimiento de las partes
del cuerpo, el “sentir” de
enfermedad.
Fuente:
- Perea,
MªV. & Ladera V. (2005) Evaluación neuropsicológica. De los genes a la
cognición. (pp. 185-193). Barcelona: Ariel.


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